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Una aspiración de todos los padres, crear hijos felices |
Todos los padres queremos , hijos felices, pero comenzamos con la pregunta ¿que es la felicidad para cada uno de nosotros? ¿nos hacen felices las mismas cosas?.
A veces nos empeñamos mucho en que nuestros hijos hagan determinadas cosas, porque pensamos que eso lo hace feliz, y tambieén queremos evitarle cualquier sufrimiento por muy pequeño que sea.
Pero hay que reconocer que sin conocer la desdicha o el sufrimiento, nos es imposible reconocer la felicidad.
La felicidad esta relacionada con un estado de plenitud interior, la sensación de placer, protección , seguridad y armonia con nosotros mismos.
Entonces no es razonable decir “a mis hijos les voy a dar la felicidad”, sino ” les voy a dar los instrumentos y caminos para que ellos mismos puedan llegar a ser felices.
Siempre pretendemos ser los padres perfectos, y tener hijos ideales, esto es un fracaso, porque no podemos “vivir la vida de nuestros hijos”, sino compartirla y caminar junto a ellos.
Es frecuente ver el temor de los padres, a no poder lograr las metas que se proponen en la crianza de sus hijos, tratamos de darles todo lo que piden, intentamos evitarle frustraciones, todo esto nos parece que es lo que va a hacer a nuestros hijos felices, lo que no nos damos cuenta, que muchas veces para nuestro hijo puede resultar asfixiante, y los hace sentir sin un espacio propio.
Cuando el bebe nace, en sus primeros dias de vida,, el hijo ideal, el que va a cumplir todos los deseos de realización de los padres esta presente,ya que en esta etapa el bebé no demuestra aun su autonomia.
Pero a medida que van creciendo van siendo mas demandantes, hasta que llega la explosión de la adolescencia , donde los padres son, por decir de alguna manera 2 dejados de lado”. Aparece ahi la gran interrogante ¿ en que fracasamos? ¿ que hicimos mal?. Pero en realidad, no es un fracaso en una gran mayoria de casos , sino que en el adolescente se producen una serie de cambios, descubrimiento de identidad autónoma,y la distancia que ellos ponen entre la niñez y la etapa que les toca vivir en esa edad.
En este momento, les asalta esa gran frustración de haber hecho todo para que sean felices.
La equivocación esta en pensar que los hijos son nuestros, sino que “son de la vida”, lo que si podemos es darle las armas, para un buen desempeño en la vida, pero no querer dirigirlos o axfisiarlos, debemos de dejar que sean ellos mismos y de forma espontánea, con las armas y educación para que ellos puedan ser libres y felices y sobre todo el amor incondicional que todos los padres les damos a nuestros hijos.
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