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Soltar amarras,un doloroso proceso para las madres |
Desde el primer momento que vemos a nuestro hijo al nacer, lo sentimos nuestro. Pero el tiempo, el crecimiento, nos va demostrando que los hijos no son nuestros, sino que nosotros somos el motor que los impulsa , las que le damos el equipaje para que puedan tener una vida, feliz, con valores, una vida que les permita volar solos.
Son etapas duras de transitar para las madres , sobre todo, ya que la unión con su hijo comienza desde el momento de su gestación, nueve meses dentro suyo y una dependencia total en su infancia.
Pero es bueno que podamos asumir que lo que nos toca, es lograr seres independientes, para poder enfrentar la vida.
Podemos comparar esta situación, con la imagen de un puerto, donde un barco esta amarrado, pero sabemos que ese barco, se esta preparando para partir, buscando sus propias experiencias, aventuras y riesgos.
En el camino encontrará, tormentas y desvios, tormentas, pero eso le dará fortaleza, conocimiento, que ayudará a tener una vida plena y feliz.
Por más protección y seguridad que las madre o padres les demos, nuestros hijos nacieron para seguir los mares de la vida, correr sus propios riesgos y vivir sus propias experiencias.
Nuestra obligación es transmitirle valores como: honestidad, humildad, solidaridad, ratitud y generosidad, por supuesto todo esto a través del amor, nunca de la posesión.
Siempre queremos ver una sonrisa en el rostro de nuestros hijos , pero no podemos sonreir por ellos, podemos querer que sean felices , pero no podemos serlo por ellos.
Ni los padres pueden seguir los pasos de los hijos, los hijos no deben de descansarse en los pasos de los padres, ni en las metas que lograron.
Lo fundamental es entender que educar, es amar, y que el regalo de amor más grande que puede dar una madre a su hijo, es la autonomÃa.
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